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La intensidad de los sonidos depende de los cambios de presión. A mayor diferencia de presión entre el punto máximo y mínimo de la onda sonora, más amplitud tendrán los sonidos. La amplitud se mide en db (decibelios). El tono de los sonidos indica lo agudo o grave de los mismos, lo cual depende de la frecuencia (vibraciones por segundo) de las ondas sonoras. Dicha frecuencia se mide en Hz (herzios). Otro concepto a tener en cuenta es el de timbre o calidad del sonido. 
El timbre dependerá de los diferentes tipos de armónicos que se generen en dicho instrumento. La frecuencia es el número de vibraciones por segundo que se producen a partir de un sonido. Se miden en Hertz (Hz). Asimismo la nota do (central) tiene una frecuencia de 263 Hz y el la siguiente es el famoso "la 440" (o sea 440 Hz). A pesar de intentar no extendernos demasiado en un tema tan complejo como el del fenómeno sonoro, antes de dar por concluida esta breve introducción, nos referiremos a un par de cuestiones. La composición armónica: ya hablamos de la frecuencia, pero hay que tener en cuenta que un instrumento genera un sonido complejo que nos entrega una nota la cual es la sumatoria de diferentes frecuencias o armónicos. Esta característica sería la que nos faltaba para unir los dos conceptos anteriores de frecuencia y timbre, ya que éste ultimo se forma de acuerdo a los armónicos que se generen a partir de una nota fundamental, y es la razón por la cual podemos diferenciar y reconocer los sonidos de las voces e instrumentos.
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